Inicio   /   Oído /   Pérdida auditiva súbita

GUÍA DEL OÍDO

Pérdida auditiva súbita

Cuando la audición disminuye de forma repentina, el tiempo es importante. Incluso una sensación de oído lleno puede requerir una evaluación temprana.

Pérdida auditiva súbita — imagen informativa

Visión general

La pérdida auditiva súbita es una disminución de la audición que aparece en cuestión de horas o de pocos días. Es necesario distinguir una obstrucción del conducto auditivo externo de una pérdida originada en el oído interno. La persona suele advertirla en un solo oído, al hablar por teléfono o al despertarse por la mañana.

Si la audición disminuye de forma repentina, no espere la respuesta al formulario; acuda ese mismo día a un servicio de otorrinolaringología o de urgencias.

La audición se produce cuando el sonido atraviesa el conducto auditivo y el oído medio y se transforma en una señal nerviosa en el oído interno. Los problemas en distintos puntos de esta cadena pueden producir una sensación similar de obstrucción. Por eso, sentir el oído lleno no significa que el problema se deba únicamente al cerumen o a un cambio de presión. Ante una pérdida repentina, lo importante es no retrasar la evaluación, en lugar de intentar medir en casa su intensidad. Este cambio también puede aparecer en personas que nunca habían tenido problemas de audición.

¿Cuándo conviene una evaluación?

Disminución de la audición en un solo oído

Sensación de oído lleno o acúfenos

Mareos asociados

Algunas personas describen una sordera marcada, mientras que otras solo notan que los sonidos se oyen apagados o que un oído oye de forma distinta al hablar por teléfono. Pueden aparecer acúfenos y mareos; su ausencia no descarta una pérdida auditiva súbita. Conviene anotar a qué hora se advirtió el síntoma y si hubo antes una infección, un traumatismo, una exposición a ruido intenso o el inicio de algún medicamento. Sin embargo, no se debe retrasar la consulta para recopilar esta información. Si aparecen nuevos síntomas neurológicos, la atención urgente es prioritaria.

Exploración y evaluación

Primero se explora el oído y después se determina el tipo de pérdida mediante una prueba de audición. Cuando se considera necesario, se solicitan pruebas de imagen y otros estudios; no todas las personas necesitan las mismas pruebas.

La exploración busca primero las causas que dificultan la transmisión del sonido en el oído externo y el oído medio. La evaluación audiológica indica a qué intensidad oye los sonidos y cómo distingue el habla. Examinar ambos oídos facilita comprender las diferencias. Según los antecedentes y los resultados, pueden solicitarse estudios adicionales del oído interno y del nervio auditivo. Solicitar una prueba de imagen no significa necesariamente que exista una enfermedad grave; en ocasiones sirve para distinguir distintas causas de síntomas parecidos.

Opciones de tratamiento

Si la pérdida se origina en el oído interno, el médico puede valorar un tratamiento con corticoides por vía oral o administrados en el oído. La elección depende del momento de aparición y del estado de salud de la persona. No empiece a tomar medicamentos por su cuenta.

Al hablar del tratamiento se valoran tanto el momento de inicio como las enfermedades previas y los riesgos de los medicamentos que podrían utilizarse. La diabetes, los problemas de presión arterial, los tratamientos anteriores y la medicación habitual pueden influir en la elección. La administración en el oído y la toma de medicamentos por vía oral son procedimientos distintos; debe explicarse cuál se recomienda, cuándo y con qué finalidad. La posibilidad de una mejoría espontánea no hace que sea seguro esperar sin una exploración. Debe seguirse un plan individual, en lugar de tomar un medicamento que ayudó a otra persona o decidir por internet el orden de los tratamientos.

Recuperación y seguimiento

La respuesta se controla mediante pruebas de audición. La mejoría varía de una persona a otra; si persiste una pérdida permanente, se comentan las opciones de rehabilitación auditiva.

En los controles se tienen en cuenta tanto la sensación de oír mejor como las mediciones auditivas repetidas. La disminución de los acúfenos y la recuperación de la audición no siempre avanzan al mismo ritmo. Si la mejoría es limitada, se vuelven a evaluar la comprensión del habla, la localización de los sonidos y las necesidades de comunicación cotidiana. Valorar ayudas auditivas o rehabilitación no significa aceptar que el tratamiento haya fracasado, sino intentar aprovechar mejor la capacidad auditiva restante en la vida diaria. En la primera consulta deben aclararse la fecha del control y los cambios que requieren acudir antes.

Cuando la pérdida auditiva afecta a la vida diaria, también puede planificarse durante la consulta cómo mantener la comunicación. Elegir un lugar más silencioso para conversaciones importantes, ver el rostro del interlocutor y pedir que repita lo que no se ha entendido pueden ayudar temporalmente. Estas medidas no sustituyen la evaluación médica; buscan evitar que la persona quede completamente aislada de la comunicación mientras espera ayuda. Compartir en el control las dificultades concretas del trabajo o de la escuela facilita elegir los apoyos posteriores. Si después del tratamiento aparecen dolor intenso, secreción o algún síntoma inusual, debe comunicárselo al equipo. En lugar de suspender por su cuenta un tratamiento recetado por temor a los efectos adversos, consulte al médico cómo modificarlo de forma segura. Ante síntomas urgentes, no espere una respuesta del formulario de contacto.

Preguntas frecuentes

¿Debo esperar por si se trata de cerumen?

No. No es posible distinguir en casa la causa de un cambio repentino; solicite una evaluación sanitaria ese mismo día.

¿Cómo puedo prepararme para la consulta?

Anote cuándo comenzaron sus síntomas y las pruebas y procedimientos anteriores. Lleve una lista de los medicamentos que utiliza y, si dispone de ellos, los resultados de estudios previos. Durante la consulta puede compartir sus expectativas y las preguntas que desea hacer.

Si me encuentro mejor después de la primera prueba, ¿sigue siendo necesario el control?

Sí; debe mantenerse el plan de seguimiento acordado con el médico. La percepción cotidiana puede diferir del nivel de audición medido. Conservar una copia de la primera prueba facilita compararla con los nuevos resultados. Si la audición vuelve a disminuir o aparece otro síntoma, solicite una evaluación sin esperar a la fecha prevista.

¿Qué preguntas debo hacer al comparar las opciones de tratamiento?

Pregunte cuál es el objetivo principal del enfoque propuesto, qué síntomas se espera que mejore y qué problemas podría no modificar. Averigüe si existen opciones de seguimiento u otros tratamientos y cuáles podrían ser las consecuencias de esperar en su caso. Si el plan incluye una intervención, deben quedar claros la preparación, los controles, la vuelta a la vida cotidiana y el servicio al que acudir ante un imprevisto. Expresar al inicio de la consulta la expectativa más importante para usted facilita comparar las opciones con un mismo objetivo. Es natural pedir que le expliquen un término médico que no entiende; la decisión debe basarse en los beneficios y las limitaciones que le expliquen, además del nombre del procedimiento.

Fuente científica y lecturas complementarias

Texto informativo en español · Idioma de la fuente: inglés · Fecha del contenido: septiembre de 2026. Esta guía no sustituye el asesoramiento médico individual ni la consulta médica.

SIGA EXPLORANDO

Guías relacionadas

VALORÉMOSLO JUNTOS

Estamos aquí para responder a sus preguntas.

Hablemos de sus síntomas y expectativas para determinar el primer paso adecuado para usted.

Correo electrónico
[email protected]

Ubicación
Küçükçekmece, Estambul