Visión general
La otitis media afecta al espacio situado detrás del tímpano. Puede aparecer especialmente en niños después de una infección de las vías respiratorias superiores. Una infección activa y el líquido que persiste después de una infección son situaciones distintas.
El oído medio es una cavidad detrás del tímpano que contiene los pequeños huesecillos encargados de transmitir el sonido. Cuando se altera su ventilación, puede facilitarse la acumulación de líquido. Es necesario distinguir la infección aguda, la acumulación de líquido sin infección y los episodios recurrentes, porque, aunque los síntomas se parezcan, las decisiones de seguimiento y tratamiento son diferentes. Especialmente en los niños, una disminución temporal de la audición puede llamar menos la atención que el dolor y manifestarse como un cambio de comportamiento.
¿Cuándo conviene una evaluación?
Dolor de oído y fiebre
Audición disminuida
Inquietud y alteraciones del sueño en los niños.
Que el niño se acerque al televisor, pida con frecuencia que le repitan lo que se ha dicho o no capte las explicaciones en clase puede estar relacionado con la audición. Estas señales no bastan para diagnosticar una otitis media, pero deben comentarse en la consulta. En los bebés, los cambios en la alimentación y el sueño también forman parte de los antecedentes. En adultos, puede investigarse de manera específica la causa de una acumulación de líquido prolongada o unilateral. No debe retrasarse la revisión si hay hinchazón detrás de la oreja, un deterioro importante del estado general, cambios nuevos en los movimientos faciales o un empeoramiento de los síntomas.
Exploración y evaluación
El tímpano se examina con un otoscopio. Si se sospecha la presencia de líquido, puede ser útil una timpanometría; si las dificultades auditivas persisten, pueden ayudar las pruebas audiológicas. Se valoran conjuntamente la edad, la fiebre y el estado general.
El médico examina el aspecto del tímpano y, cuando es necesario, su movilidad. El enrojecimiento no determina por sí solo la decisión; se valoran también otras características del tímpano, la duración del dolor y el estado general. La timpanometría aporta información sobre la ventilación del oído medio, mientras que las pruebas auditivas ayudan a comprender la importancia de la pérdida para las actividades diarias. Conocer las fechas de episodios anteriores, los tratamientos utilizados y los intervalos de recuperación permite valorar de forma más concreta qué significa que los episodios sean frecuentes.
Opciones de tratamiento
Se elige entre el control del dolor, la observación o, cuando es necesario, el tratamiento con antibióticos. No todos los dolores de oído requieren antibióticos; en los casos recurrentes se valora por separado la necesidad de tubos de ventilación.
Recomendar observación no significa que el problema carezca de importancia. Debe explicarse en qué plazo se espera una mejoría, cómo controlar el dolor y qué cambios requieren una nueva consulta. La necesidad de antibióticos depende de la edad, de los hallazgos de la exploración y de la gravedad del cuadro. No es apropiado reiniciar un antibiótico de una receta anterior ni utilizar el medicamento de otro niño. Si el líquido persiste, las intervenciones, como la colocación de tubos de ventilación, solo se valoran después de considerar conjuntamente la audición, la duración, el desarrollo y otros riesgos.
Recuperación y seguimiento
Aunque el dolor desaparezca, el líquido del oído medio puede persistir durante un tiempo. Si se ven afectados la audición y el desarrollo del lenguaje, no debe aplazarse el control.
La mejoría del dolor y la recuperación completa de la ventilación del oído medio pueden ocurrir en momentos distintos. Por eso, aunque el niño parezca encontrarse mejor, el control recomendado es importante si persisten las dificultades auditivas. Las observaciones de la guardería o de la escuela pueden aportar información adicional a la familia; puede ser útil informar al profesorado de que podría existir un problema auditivo temporal. En la consulta pueden abordarse factores evitables, como la exposición al humo del tabaco. En los episodios recurrentes, el objetivo es tratar cada episodio y reducir su efecto acumulado sobre la audición y el desarrollo.
Uno de los datos más útiles durante el seguimiento es hasta qué punto el niño ha recuperado su estado habitual. En el control pueden compartirse observaciones sobre la alimentación, el sueño, la participación en el juego y la respuesta a los sonidos. No sirven por sí solas para diagnosticar, sino para aportar el contexto de la vida diaria a los hallazgos de la exploración. Tener varios niños en casa no significa que el mismo medicamento sea adecuado para todos. No deben confundirse la persona para quien se emitió la receta, la duración del tratamiento ni la fecha del control. Si reaparece el dolor de oído, los nuevos hallazgos pueden ser distintos de los del episodio anterior. Si los síntomas empeoran, disminuye mucho la ingesta de líquidos o se deteriora el estado general del niño, debe solicitarse una evaluación antes de la cita prevista. Las observaciones y preguntas sobre la audición también deben incluirse en el control.
Preguntas frecuentes
¿La audición se recupera inmediatamente después de que pasa la infección?
Si el líquido persiste, la recuperación puede retrasarse. Si los síntomas continúan, son necesarias una nueva exploración y una prueba de audición.
¿Cómo puedo prepararme para la consulta?
Anote cuándo comenzaron sus síntomas y las pruebas y procedimientos anteriores. Lleve una lista de los medicamentos que utiliza y, si dispone de ellos, los resultados de estudios previos. Durante la consulta puede compartir sus expectativas y las preguntas que desea hacer.
Si comienza a salir secreción del oído, ¿hace falta una exploración aunque disminuya el dolor?
Sí. Debe evaluarse si la secreción procede del oído externo o de una abertura del tímpano. Que el dolor disminuya no significa que el problema se haya resuelto por completo. No deben aplicarse gotas ni otras sustancias en el oído por cuenta propia; también debe informarse al equipo sanitario sobre la fiebre y los cambios en el estado general, especialmente en niños.
¿Qué preguntas debo hacer al comparar las opciones de tratamiento?
Pregunte cuál es el objetivo principal del enfoque propuesto, qué síntomas se espera que mejore y qué problemas podría no modificar. Averigüe si existen opciones de seguimiento u otros tratamientos y cuáles podrían ser las consecuencias de esperar en su caso. Si el plan incluye una intervención, deben quedar claros la preparación, los controles, la vuelta a la vida cotidiana y el servicio al que acudir ante un imprevisto. Expresar al inicio de la consulta la expectativa más importante para usted facilita comparar las opciones con un mismo objetivo. Es natural pedir que le expliquen un término médico que no entiende; la decisión debe basarse en los beneficios y las limitaciones que le expliquen, además del nombre del procedimiento.
Fuente científica y lecturas complementarias
Texto informativo en español · Idioma de la fuente: inglés · Fecha del contenido: septiembre de 2026. Esta guía no sustituye el asesoramiento médico individual ni la consulta médica.